21 de diciembre de 2009

SOLILOQUIO

Comienzo con un fragmento de una historia que suelo frecuentar: “El mal no existe, o al menos no por sí mismo. El mal es simplemente la ausencia de Dios, es un término que el hombre ha creado para describir esa ausencia de Dios”.

Sucede que en la viña del señor hay de todo. El problema es que lo que más abunda son personajes que creen que siendo eruditos lograrán algo más que la gloria personal. Son muchos quienes creen que conociendo la biblia como sus manos, o que encerrados estudiando y analizando textos están más cerca del Señor. Y que equivocados están.

No se trata de no estudiar. De no saber. Es obvio que para hablar de algo se debe tener conocimiento. El problema es cuando es sólo conocimiento y nada más. Es cuando se deja en el olvido el testimonio, las vivencias, las experiencias. El problema radica en que hay quienes se encierran en su fe, la viven en su habitación, y su corazón comienza a derramar amor en lugar de ser llevado donde no está. Hay tanto sedentarismo en nuestra iglesia. Tantos que están conformes con su fe, con lo que sienten, y que por lo mismo prefieren dormir en lugar de abrirse a algo tan simple como es tener el corazón inquieto, o como nos llama San Alberto; a ser fuego que prende otro fuego.

La manera de suplir la ausencia de Dios, la forma de convertirla en amor del más puro -de ese que sólo Cristo entrega- es simplemente siendo Él. Es entender que comulgar no es un simple acto de comer, sino que es estar en comunión con el señor, ser Él, ver a través de sus ojos, hacer nuestras sus palabras, sus acciones y sus gestos. De esa forma vamos a poder entenderlo, sólo de esa forma nos vamos a dar cuenta que así como Él se movía por los lugares más adversos, más peligrosos, más abandonados y más desesperanzados, nosotros podemos y debemos hacer lo mismo. Que simple resulta hablar de Dios dentro de la capilla, dentro del grupo de confianza, pero que difícil es hablar de Él donde sencillamente no está.

Hay que romper barreras. Hay que darlo todo, no sólo lo que sobra. Hay que comer en la casa del recaudador de impuestos. Perdonar a la mujer adultera. Hay que hablar con la samaritana y ofrecerle el agua de la vida. Hay que predicar mucho más que con la boca. Hay que ser testimonio de Dios vivo. Hay que multiplicar los panes para que todos puedan comer, para que a nadie le falte, para que el Señor esté con todos y cada uno de sus hijos.

5 comentarios:

  1. Suena muy bello. Prefiero quedarme con lo último que mencionas. Debemos dar testimonio del Dios vivo. ¿Cómo vamos a dar testimonio de algo que no conocemos? Y lamentablemente para algunos, la palabra es la única forma de conocer al Señor. No se trata de eruditez; la biblia es mucho más que un registro versicular: allí está el conocimiento de Jesucristo, vivo. Allí esta Cristo.

    Y tienes razón en el comienzo: No sólo leyendo la biblia uno está más cerca de Dios. Yo la leo para saber qué quiere Dios que yo haga y deje de hacer. Es cuando la aplicas cuando logras estar más cerca de Dios. Y para aplicarla, debes conocerla.

    Por último, la exesiva piedad no es lo primero. No se trata sólo de multiplicar los panes, como dice tu última referencia. Recuerda que Cristo reprendió a la multitud que lo buscaba sólo para saciar su apetito corporal. Él les dijo: "Yo soy el pan bajado del cielo. El que coma de mi tiene vida eterna." Y por supuesto, no se refiere literalmente a él mismo, sino a un alimento espirtual. Te invito a que lo comas, o lo sigas comiendo.

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  2. Leer las acciones del señor sin hacerlas propias, es como ver a alguien que admiras desde una tribuna y ser incapaz de compartir lo que el siente. Del dicho al hecho, hay mucho trecho.

    Insisto, no se trata de no adquirir conocimiento, se trata de llevarlo a la práctica.

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  3. Para mí no es lamentable que en la biblia sea nuestro tesoro en la forma de conocer al Señor, al contrario, es un aliciente. También es para mi un complemento de nuestra fe, nuestro cimiento para edificarla.
    Qué bueno que existan corazones inquietos, corazones ciliados y flagelados, no corazones enraízados con enredaderas punzantes como lo hablamos!
    Estoy agradecido de que podamos compartir nuestra fe y que podamos ser compañeros de viaje, aunque claramente uno con más años al hombro. Ojalá que así siga siendo señor Corleone.
    Mis más cordiales saludos! =)

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  4. ¬¬ ibai re-bien hasta que metiste la edad!

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  5. Estoy completamente deacuerdo contigo! Creo que pensaste mucho en nuestras conversaciones eso me alegra. =)
    Creo entender perfectamente que utilizaste como una metáfora la frase "Hay que multiplicar los panes para que todos puedan comer, para que a nadie le falte, para que el Señor esté con todos y cada uno de sus hijos.", y no textualmente como: saciar el apetito corporal de la gente.
    Perfectamente comprendo que te refieres a no guardar ese amor derramado y repartirlo a quienes más lo necesitan.

    Muchos Besitos!!
    Te amomano =D

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Ciudadano el que participa, el que no, no tiene voz