Uno en la vida aspira a muchas cosas, pero también existen muchas otras en las que uno sencillamente no está ni remotamente interesado. En mi caso, por ejemplo, no me interesa caerle bien a todo el mundo. Como dice el dicho: uno no puede ser moneda de oro para caerle bien a cualquiera, claro que no, por supuesto que no, uno tiene virtudes y defectos, pero es mucho más simple notar lo segundo en las personas. Yo me quedo con aquellos que pueden ver más allá de lo obvio, con aquellos cuyos ojos traspasan lo que es evidente. Me gustan las personas peculiares, lo sé. Me encanto de ellas y me empapo de su compañía.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

Cierto, cierto (con tono viejo xD)... estoy de acuerdo, es mucho más simple quedarse con la primera impresión, es por eso que las relaciones van y vienen, y también por eso es que las personas que más simpáticas se ven al principio pueden terminar siendo unos cascarrabias deleznables.
ResponderEliminarSaludos Señor Corleone!
Aaah te hice el medio comentario y se me borró !!
ResponderEliminarEl punto es que encuentro innecesaria una coraza para crear lazos, sé que no es tu obligación caer bien, pero no sería malo no querer caer mal.
OOOHHH!! yo había comentado esta entrada hace mucho tiempo!!! HUM! Ya no me acuerdo que había puesto!
ResponderEliminarHUM! solo sé que en estos momentos estoy molesta con tu blog por borrar mi comentario!