(Otro rescate)
No sé si seré yo que estoy mal enfocado de raíz, o es que simplemente mi pensamiento político siempre ha sido un camino largo, sinuoso y cambiante como mi carácter. Cuando era chico era medio anarco y pasaba largas horas filosofando en contra del sistema y todo lo que representaba. Hice de La Guitarra un himno y me dediqué por años a mandar a todo el mundo al carajo y cuidar mi incipiente melena. Ya más grande, me sentí más ligado al centro, entendí que no se puede vivir a un lado del camino y que beber todo el día sin hacer nada no era lo mío, aunque me sigue pareciendo interesante de practicar.
Y así fueron las cosas... de rayar con los Sex, Nirvana y todo el movimiento underground, pasé a identificarme con causas que hasta la fecha considero justas, como decirle NO al aborto. Me fui asentando, valorando más a la familia y haciéndome más católico. De estas tres últimas cosas no me arrepiento en lo absoluto, pero sí de haber renegado a mis inicios. Claro, porque sin darme cuenta fui tendiendo hacia la derecha y aferrándome a ideologías que poco y nada representan mi verdaderos ser.
Pese a lo que digan, nunca fui ni seré facho. Acepto que voté por Piñera –y me quiero inmolar por eso- y que sigo siendo cerrado respecto a algunas cosas, como el ya mencionado aborto y el matrimonio homosexual. Pese a lo que piensen, tampoco fui ni seré rojo, porque sigo creyendo que son basura, igual que todos los partidos políticos y sus representantes. Qué daría yo por un candidato apolítico, pero de verdad, que representara una verdadera lucha por la igualdad y el respeto, que quisiera terminar con la pobreza sin enriquecer sus propios bolsillos y que se preocupara, además, del medio ambiente.
No sé ustedes, pero yo me encuentro de vuelta en una suerte de ausentismo político. Como que nada me va y nada me viene. No he vuelto al anarquismo porque me siguen pareciendo importantes muchas cosas de la vida en sociedad y seguiré luchando por ellas mientras las considere justas. Lo acepto, entré al sistema, me calmé, creo en Dios y me gusta, pero eso no me vuelve un mal ser humano ¿o sí? Hay mucho idiota que te asocia a distintas cosas o partidos por tu religión y eso me molesta, pero bueno. Son libres, vivimos en un país libre, democrático –dicen- y al menos eso me parece importante. Justo. Destacable. Hay que pelear por ello.

No hay comentarios:
Publicar un comentario
Ciudadano el que participa, el que no, no tiene voz